Uno de ellos, es el efecto que tiene la oracion.
Y el otro, la frecuencia de la misma.
Por ello he decidido emitir este tema tan necesario para al fin y al cabo poder enfatizar en estos dos puntos. Para ello, es sumamente importante que quien les habla del tema sino hubiera ejercitado en ella, haria lo que muchos años antes hice, transferencia de datos y no transferencia de vivencias.
Quien no ha dicho, oremos!..... pero ni siquiera dedica tiempo a la oracion.
Quien no ha dicho, oremos! .....pero ni siquiera se ha levantado en su iglesia por voluntad propia sino porque se lo pidieron.
El orar es algo que debiera ser realmente voluntario, solo un orador podra elevar al pueblo de Dios a la presencia misma de Dios, colocarlo en el mismo estado de estar frente a Dios. Pero como podra llevar a alguien a la misma presencia de Dios si no ha podido el siquiera.... entrar.
El orador es como el Sumo sacerdote, que lleva las cargas del pueblo, y de las individuos, hasta el lugar mas cercano a Dios. Corre el velo para entrar a la presencia de Dios, y de esa manera llega e intercede por otros.
El orador es como el Sumo sacerdote, que primero debera estar limpio y consagrado para poder llevar las cargas suyas y ajenas, ante Dios.
El orador es como el Sumo sacerdote, que primero conoce la Voluntad de Dios, es decir, cada persona que se acercaba el segun "los pecados cometidos" esa persona debia ofrecer mas o menos cantidad de sacrificios. Nos llama a poder observar por quienes intercedemos y asimismo inducir a la persona a conocer a Cristo o bien a entregar lo que aun no ha entregado a Dios.
Muchas veces intercedemos por seres que no estan dispuestos dar nada a Dios. Dios pide el corazon, el no necesita nuestro dinero, ni nuestras obras para alcanzar Su gracia. Pero Si deberemos darle nuestro corazon. El salmista David decia "Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí." (Salmos 51)